El gol del siglo o la mano de D10s

Hace algunos días atrás la muerte de Diego Armando Maradona conmovió al mundo. Sus seguidores aún lo lloran y su muerte se transformó en algo irreparable, el mejor futbolista de todos los tiempos para Argentina y miles de fanáticos se fue de la tierra, pero su legado futbolístico, indiscutido e incomparable, nadie lo olvidará. Con su muerte se fortalece la leyenda, esa que habla del Pibe de Oro, el que nació en un barrio pobre, en una Villa Miseria y que soñaba con ser campeón mundial de fútbol, sueño que se transformó en realidad en el mundial de México de 1986. Es en ese lugar donde se conoce su verdadera esencia cuando posterior a la Guerra de las Malvinas le marca un gol con la mano a los ingleses, eliminándoles del torneo.  

El mundo cambia cuando años después reconoce que no fue un gol más en su carrera sino todo lo contrario. Como lo comentó  una década después: “Pienso en México ´86 y la primera imagen que se me cruza por la cabeza es el gol a los ingleses. Pero no es nada nuevo, desde siempre fue así. Porque era como ganarle más que nada a un país, no a un equipo de fútbol. Si bien nosotros decíamos, antes del partido, que el fútbol no tenía nada que ver con la guerra de las Malvinas, íntimamente sabíamos que habían muerto muchos pibes argentinos, que los habían matado como pajaritos… Es cierto, públicamente se declaraba que las cosas no se mezclaban, pero era mentira. Porque inconscientemente lo teníamos bien presente. Entonces era más que ganar un partido, más que dejar fuera de la Copa del Mundo a los ingleses. Nosotros hacíamos culpables a los jugadores ingleses de todo lo que había sucedido. Sí, yo se que es una locura, pero así lo sentíamos y era más fuerte que nosotros. Nosotros estábamos defendiendo nuestra bandera, a los pibes, la verdad es ésa. Y el gol mío… el gol mío tuvo una trascendencia que… Los dos la tuvieron, es verdad. El primero fue como robarle la cartera a un inglés y el segundo tapó todo”.

Maradona no resucitó a los caídos en las Islas Malvinas pero sí dio motivo para que los argentinos volvieran a levantar la mirada. 

O el Maradona  que  recuerda Hebe de Bonafini “Maradona era todo ternura, te demostraba todo con la mirada. Y últimamente esa mirada estaba triste. Siempre estuvo del lado que tenía que estar“, indicó la dirigente de Derechos Humanos en declaraciones radiales, agregando que “a Maradona la gente lo ama no porque fue buen jugador sino también buena persona. Nunca se la creyó, nunca se olvidó de dónde venía“. Cómo olvidar su cercanía con el Presidente de Cuba Fidel Castro, con Evo Morales y Hugo Chavez.

Cada uno lo recordará como quiera, muchos lo recordaremos por su consecuencia y quizás el mejor epílogo para cerrar esta nota sea una frase dicha por el celebre escritor uruguayo Mario Benedetti. Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina sea , por ahora, la única prueba fiable de la existencia de Dios.

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